En el posteo anterior hablamos sobre los inicios de los masajes en el mundo y en el México Prehispánico. A continuación hablaremos sobre el Temazcal y el rebozo.
El Temazcal
En México tenemos ciertas herramientas con las que hemos logrado la integración holística, una de ellas es el temazcal , un baño prehispánico que se generalizó entre las culturas de Mesoamérica y cuyos vestigios más antiguos se hallan en las zonas arqueológicas de Palenque, en México, y Piedras Negras en Guatemala, aunque sus orígenes podrían ser más remotos. Su uso a través de la historia ha sido tanto terapéutico como ritual y ceremonial, y su práctica sobrevive en la actualidad gracias a la tradición oral de las distintas comunidades indígenas de México. Su nombre de raíz náhuatl significa casa de vapor ( temaz – vapor, calli -casa ). Técnicamente el temazcal sigue el mismo principio que el del baño Finlandés: es una estructura cerrada de pequeñas dimensiones en la cuál se introducen piedras porosas previamente calentadas al rojo vivo.
Sin embargo un primer elemento resalta para darle identidad propia al baño mexicano: en él, no se vierte agua sobre las piedras para producir el vapor sino una infusión de plantas medicinales. El vapor es manejado, dirigido y aprovechado gracias a la utilización de un ramo frondoso de plantas frescas con las que se abanica. hoy en día se conocen y se utilizan estructuras provisionales hechas con varas, hojas, pieles o mantas, conocidas como Toritos, que bien pudieron ser la fuente de ésta práctica y se utilizan para el baño ceremonial o guerrero. También existen los terapéuticos que se realizan en construcciones fijas de piedra o ladrillo generalmente un poco mas cómodos y se utilizan para curar, aliviar o restablecer una convalecencia de parto.
El rebozo
Otra herramienta que hemos utilizado mucho para los masajes ha sido el rebozo, prenda de forma rectangular, larga y tejida con hilos de seda, algodón o una combinación de estos materiales, que ha sido indispensable para muchas mujeres a lo largo y ancho del país durante gran parte del periodo colonial y los siglos XIX al XXI.
El rebozo es uno de los objetos textiles típicos mexicanos y considerado como objeto de identidad, ya que reúne arte, conocimiento, expresión y técnica, sin embargo su uso no distinguía clase social, siendo utilizado tanto por mujeres adineradas que seguían la moda del momento, como por aquellas cuya condición económica no era tan favorecida. Esta prenda mexicana tiene una historia importante en el patrimonio artesanal, no obstante su procedencia ha sido muy discutida.
Su origen se remonta a Persia e India, y llegó a México vía España. La palabra chal se deriva de xal , que era el nombre del manto con que se cubrían los sacerdotes persas, sin embargo se dice que fueron los árabes quienes lo introdujeron a la península, ellos le llamaban rebociño; y era un lienzo tenue, ceñido a la cabeza y el rostro femenino, que a veces caía sobre los hombros o el pecho, otra historia se refiere al ayate prehispánico, el cual también fue muy utilizado en esa etapa. Pero sea cual sea su origen, en nuestro país el chal se convirtió en rebozo, vocablo que viene de arrebozarse o sea, cubrirse el rostro con una capa o manto y se ha utilizado desde hace muchos años.
En el próximo posteo continuaremos hablando de otra herramienta para la integración holística en México: La herbolaria prehispánica.